Cultura de Colombia



Cultura de Colombia

”Coronación de la virgen”, de Baltasar de Vargas Figueroa (1663) – la influencia del catolicismo es patente en la cultura Colombiana desde la época de la colonización.
”Coronación de la virgen”, de Baltasar de Vargas Figueroa (1663) – la influencia del catolicismo es patente en la cultura Colombiana desde la época de la colonización.

La cultura de Colombia tiene su origen esencialmente en el mestizaje cultural de los pueblos nativos con la influencia colonizadora española. La religión toma un aspecto muy importante en la definición de la identidad del país: el 90% de la población es católica. Mucho de lo que puede decirse sobre los hábitos culturales de este país también es aplicable a otros países de América Latina.

Como consecuencia del aislamiento geográfico y la dificultad de acceso entre las diferentes regiones del país, se desarrollaron con el paso del tiempo subregiones muy distintivas y variadas culturalmente: Después de un tiempo en Colombia, cualquier extranjero nota fácilmente marcadas diferencias de lenguaje corporal, acentos y costumbres gastronómicas. Algunos ejemplos de ello son las culturas conocidas como:

  • Paisas (El vocablo deriva de paisano) de la regiones cafetera y antioqueña, personas percibidas como emprendedores, astutos, agradables y sociables, que quieren y respetan a su tierra y a su religión católica. (ver paisa)
  • Santandereanos del nororiente del país, son personas valientes, audaces, cumplidoras del deber y de principios sólidos.
  • Opitas, del Tolima y Huila son gente festiva y paciente.
  • La cultura vallecaucana, centrada en la ciudad de Cali, con gran influencia de la cultura afro del Pacífico y afrocaribeña de la salsa, cuna de grandes actores y actrices de teatro, cine y televisión.
  • Costeños, de la costa Caribe al norte de Colombia son personas, agradables fiesteras y extrovertidas, con una fuerte influencia marcada por las culturas africanas de la población que sufrió la esclavitud; por los colonizadores los andaluces, extremeños y canarios y por los inmigrantes de origen libanés, sirio, y de otros países árabes a principios del siglo XX.
  • Pastusos del departamento de Nariño, al suroccidente, frontera con Ecuador, nuy influidos por las culturas indígenas de los Andes, son personas muy trabajadoras y amigables.
  • Llaneros de la cuenca del Orinoco, al oriente del país, son personas amantes de la naturaleza, espontáneos y alegres.
  • Los bogotanos, rolos o cachacos, de la ciudad capital Bogotá, personas con un agudo y fino sentido del humor, recatadas y amantes de las buenas maneras.


Familia


En general, la familia es de gran importancia para los colombianos, lo cual está de acuerdo con los principios de la religión practicada por la mayoría de su población. Las familias, por más extensas que sean, tienen como costumbre formar agregados familiares numerosos. Es frecuente que parientes alejados vivan en la misma casa.

Los estereotipos tradicionales también son aun visibles en los papeles que se le atribuyen al hombre y a la mujer - el hombre trabaja y sostiene a la familia, mientras que las mujeres se encargan de las tareas domésticas y de la educación de los niños. En la clase media, principalmente, se ve que muchas mujeres comienzan a trabajar también fuera de casa, aun cuando esto sea, en la mayor parte de los casos, secundario para la economía doméstica. Con todo, esta situación implica algunas alteraciones culturales y de mentalidad.

Los rituales relacionados con la familia y la religión tienen gran relevancia para la mayoría de la población. El bautizo, por ejemplo, ayuda a formar y fortalecer los lazos familiares. Los testigos del bautismo ("padrinos") tienen un papel importante durante el crecimiento y la educación del niño, y se presume que incluso ayudarán financieramente a los padres en el sostenimiento de los hijos.

Hay un gran contraste en términos de las infraestructuras familiares. Mientras que los pueblos amerindios de la Amazonia, siguen dependiendo de la caza, recolección y horticultura itinerante y viviendo en cabañas o malocas cubiertas de hojas de palma, en Bogotá, la capital, la población de 8 millones de habitantes (de un total de 45 millones en el país) vive en edificios de grandes dimensiones y aprovecha la tecnología informática y de telecomunicaciones.


Ocio


El fútbol es el deporte nacional por excelencia, al igual que en la gran mayoría de países de América Latina. Ver los juegos en la televisión es uno de los pasatimepos nacionales y de las actividades más populares. Las victorias de la selección nacional son celebradas de forma exuberante. Sin embargo, se considera una ocupación masculina: muchos hombres y muchachos dedican su tiempo libre a esta modalidad deportiva.

El toreo, deporte tradicional que los colonizadores españoles llevaron a América del Sur, todavía es popular, a pesar de las continuas protestas de los grupos anti-taurinos. Existen varias plazas de toros en Bogotá y en otras de las principales ciudades del país, y aun en los pequeños pueblos pueden encontrarse ruedos para practicar este deporte.

Otro juego tradicional es el tejo o turmequé, heredado del patrimonio cultural de los chibchas, que consiste en lanzar pequeños discos de metal hacia un detonador de pólvora. El vencedor es aquel que logre causar el mayor número de explosiones, en relación con el número de lanzamientos.

Las danzas populares constituyen una parte importante de la identidad cultural colombiana. De las decenas de ritmos y estilos de danza, uno de los más populares es el bambuco d ela región andina, caracterizado por diversos pasos complejos que remiten al cortejo y al enamoramiento. Hay quienes consideran este el baile nacional, puesto que está siendo usado incluso desde la campaña libertadora, aunque compite fuertemente por este título con la cumbia caribeña y con el vallenato.


Gastronomía


El pueblo colombiano da importancia especial al almuerzo, que suele tomarse entre las 13:00 y las 14:00 (1:00 - 2:00 p.m.). La porción consiste, en general, de sopa, seguida de un plato principal (llamado "seco" o "bandeja"). Lo anterior se sirve con un refresco o jugo.

Entre las bebidas alcohólicas son populares el aguardiente, la cerveza y el ron. El café es muy apreciado, especialmente en la forma del "tinto" (tacita de café cargado). En Bogotá se bebe también el chocolate santafereño, servido con queso y pan (habitualmente el queso se parte en pedazos y se introduce en el chocolate).

En Colombia se consumen muchas variedades de fruta, totalmente desconocidas en Europa y en América del Norte, como la guayaba, el zapote, el lulo, la curuba, el mamoncillo, el corozo, la uchuva, la feijoa, la granadilla, el mamey, el borojó, el mango, el tamarindo, el tomate de árbol, la guanábana, la badea, y la pitahaya. Algunas solo se consumen en algunas regiones, y por lo tanto su consumo no es generalizado.

 
Hormiga Culona

Las hojas de plátano son comunes en la cocina tradicional, por ejemplo en los "quesillos" (queso envuelto en estas hojas) y en los "tamales"

En Santander, el plato típico son grandes hormigas fritas (hormiga culona). Para los paisas, los fríjoles y las arepas de maíz, son la comida cotidiana. El plato típico de los pastusos es el cuy; el de los opitas la lechona (cerdo relleno) y el delas comunidades afro del Pacífico es el tapao, pescado de mar con plátano verde. Las comunidades indígenas de la Amazonia y la cuenca del Orinco, dan gran importancia al procesamiento de la Yuca y al consumo de sus derivados como la fariña y el casabe.


 


 


Artes y Artesanías


El arte precolombino, milenario, era particularmente rico. Las figuras construidas en oro y las piezas de joyería fueron bastante codiciadas por los colonizadores españoles, que en algunos casos desataron auténticas masacres con el fin de poseerlas (más por los materiales preciosos usados en ellas que por su valor artístico). Muchas de esas piezas fueron llevadas a España, donde fueron destruidas para usar el oro y otras piedras preciosas en otros objetos. Las excavaciones arqueológicas han develado muchos de estos objetos, que aún hoy en día son una pequeña ventana hacia la opulencia artística del pasado de este pueblo.

Las artesanías producidas por los grupos étnicos son igualmente ricas y bastante apreciadas, tanto por los locales como por los turistas. El pueblo guajiro fabrica bolsas, cinturones y redes tejidas manualmente. Los paeces, por su parte, son conocidos por la manufactura de sus típicos chales de lana.


Artes plásticas
 ”San José y el Niño”, de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, considerado por muchos colombianos como su mejor pintor de la época colonial.
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”San José y el Niño”, de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, considerado por muchos colombianos como su mejor pintor de la época colonial.

En la época colonial, la pintura colombiana estaba marcada por los trabajos de los tres Figueroa, auténticos pioneros de este arte: Baltasar de Figueroa, el viejo; Gaspar de Figueroa, su hijo y Baltasar de Figueroa, el joven. Gaspar fue el maestro de artistas de relevancia, entre quienes se encuentra notablemente Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos. José María Espinosa Prieto, pintor, grabador y miniaturista, también es destacado por sus retratos, paisajes y caricaturas. A Epifanio Garay también se hace gran referencia, sobre todo como retratista, a pesar de que gran parte de su obra se desarrolló en Panamá.

Después de la independencia de España, en 1819, el arte colombiano tiene poca representatividad y todavía es muy dependiente de lo figurativo. Hay quien explica este atraso en la evolución de los estilos artísticos colombianos por medio de la propia geografía montañosa del país, que no permitía un contacto y un diálogo continuados entre las diversas tendencias creativas que ahí se desarrollaban.

En la década de 1920, Marco Tobón Mejía y José Horacio Betancur de la ciudad de [Medellín] consiguen crear algún dinamismo con la elaboración de murales, influenciados, en el estilo, por el arte mejicano, aunque con características neoclásicas y del Art Nouveau. En el inicio de la década de 1940, debido a un creciente desinterés internacional por el arte colombiano, comienzan a aparecer obras que no habían sido ensayados allí, como el post-impresionismo y el estilo académico francés. El paisajista Ricardo Gómez Campuzano es un ejemplo de esto (Calle de Cartagena de Indias).

Muchos historiadores de arte consideran, entretanto, que el arte colombiano sólo comenzó a tener un carácter propio a partir de mediados del siglo XX, al recrear, bajo un nuevo punto de vista, los elementos culturales y artísticos tradicionales, integrando los conceptos desarrollados por el arte del siglo XX. Igancio Gomez Jaramillo, cuya obra puede ser considerada “modernista”, presentó, por ejemplo en su Retrato de los hermanos Greiff, lo que el arte colombiano podía unir a las nuevas técnicas con respecto a la cultura y los temas típicamente colombianos. Carlos Correa, en su obra paradigmática, “Naturaleza muerta en silencio”, combina la abstracción geométrica y el cubismo, inaugurando un estilo todavía recurrente a la actualidad. Pedro Nel Gomez, que se destacó en el dibujo, la acuarela, el fresco, la pintura al óleo y la escultura en madera, piedra y bronce, demuestra, por ejemplo en “Autorretrato con sombrero” (1941), su familiaridad con las obras de Gauguin y Van Gogh, revelando también la influencia de otros autores como Cézanne en su “Autorretrato” de 1949 o José Clemente Orozco, en su serie sobre las Barequeras (mujeres que se dedicaban a la prospección de oro). Alejandro Obregón, considerado por muchos como el "padre del arte colombiana" (debido a su originalidad, inauguradora de un arte considerado colombiano de raíz), debido a sus pinturas de paisajes nacionales caracterizados por pinceladas violentas y por el uso simbólico y expresionista de animales (especialmente aves, como el condor), ha sido largamente aclamado por críticos y por el público en general, y fue, sin duda, el artista más influyente de este período. Son notorias las influencias de Picasso y de Graham Sutherland.

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Literatura


Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura, es colombiano. Entre los libros que escribió, de calidad reconocida en todo el mundo, Cien años de soledad continúa siendo un "best seller" y es ampliamente considerado la cumbre del llamado “realismo mágico” – corriente literaria que no se limita, sin embargo, a Colombia sino en general a América Latina.


Música


La música tradicional colombiana se deriva de una mezcla de influencias africanas, europeas (especialmente españolas), así como de las formas musicales modernas de América y del Caríbe, así como de Trinidad y Tobago, Cuba y Jamaica. Frecuentemente se refiere a la cumbia como la música nacional.

La cumbia resulta también de una mezcla de influencias españolas e africanas (debido al transporte de esclavos para las plantaciones de café y la minería). En el siglo XIX, la abolición de la esclavitud aumentó la influencia mutua entre los diversos grupos étnicos. Fue la época de oro del bambuco, el vallenato y del porro. Cuando el vals volvió popular, en el mismo siglo, los colombianos rápidamente inventaron su variante: el pasillo. El estilo pop latino internacional, en el género de la balada con características románticas e la música de salsa son representadas por Charlie Zaa y Joe Arroyo, respectivamente.

En el campo de la llamada música clásica, nos podemos referir, por ejemplo a Luis A. Calvo, a Luís Antonio Escobar o a Guillermo Uribe Holguin.


 


Carnaval en Colombia


Introducido por los españoles, el carnaval en Colombia ha incorporado elementos de las culturas europeas y ha logrado sincretizar y reinterpretar tradiciones que pertenecían a las culturas africanas e indígenas de Colombia. Existe evidencia que demuestra que el carnaval ya existía en el país en el siglo XVIII y que causaba preocupación a las autoridades quienes prohibieron las celebraciones en los principales centros de poder colonial como Cartagena, Bogotá y Popayán. El carnaval por lo tanto tuvo que continuar su evolución y reinterpretación en las aldeas y pueblos de poca importancia en aquella época y donde las celebraciones no ofendían a las élites dirigentes. El resultado fue la continua celebración de festivales de carnaval en Barranquilla (Carnaval de Barranquilla), y otras poblaciones a lo largo del Río Magdalena, así como también en Pasto (Carnaval de Negros y Blancos) al sur del país. En tiempos modernos, durante el siglo XX, hubo varios intentos de introducir el carnaval en la capital del país pero este nunca logró la aprobación total de las autoridades. El Carnaval de Bogotá tuvo que esperar hasta el siglo XXI para ser resucitado por las mismas autoridades de la ciudad.


Carnaval en el Norte de Colombia


El carnaval en Colombia tiene origen europeo. Este tipo de festividades fue traído al Nuevo Continente por los españoles y portugueses. Las celebraciones del carnaval de Barranquilla se remontan al siglo XVIII y se originan en Cartagena durante la época colonial como festividades para los esclavos. El carnaval de Barranquilla empezó a tener auge cuando las festividades fueron suspendidas en Cartagena en el año 1781 porque causaban preocupación a las autoridades de la época temerosas de perder el control sobre la población.

Los carnavales en el siglo XVIII también se celebraban en la ciudad de Mompós y en las poblaciones a lo largo del Río Magdalena de donde incorporó y adapto influencias indígenas que se fueron mezclando con las tradiciones africanas y europeas.

El carnaval de Barranquilla se ha celebrado de manera oficial desde 1876, sin embargo ya se celebraba desde años atrás. El carnaval barranquillero refleja los patrones de migración desde las áreas rurales hacia la ciudad una ciudad en constante formación y crecimiento como ha sido Barranquilla. Las danzas de origen africano e indígena, como las danzas de animales, fueron traídas a través de estas rutas durante periodos diferentes y todavía hoy se celebran en sus sitios de origen.

De la misma manera existen eventos, danzas y disfraces que son característicos de ciertas regiones y que no han sido incorporados en el carnaval de Barranquilla a pesar de pertenecer a regiones ubicadas sobre las rutas geográficas que llevaron las tradiciones a la ciudad.

Carnaval en el Bajo Magdalena

El Carnaval de Riosucio en Caldas es quizá uno de los carnavales más auténticos. Se celebra oficialmente desde el año 1847, cuando se hizo efectiva la unión de las poblaciones de Quiebralomo y Montaña. Empezó como una celebración de la fiesta de los reyes magos que la gente de Quiebralomo ya realizaba desde el siglo XVI y en la cual se mezclaban tradiciones europeas y africanas. En este carnaval se recogen elementos indígenas como el culto a la tierra simbolizados en en Guarapo y el calabazo donde se guardaba, así como también el culto al sol, invocado en las facciones felinas del jaguar, un animal sagrado que simbolizaba el astro rey. Este símbolo se ha perpetuado en las efigies del diablo del carnaval.

Carnaval en el Sur de Colombia

Carroza del Carnaval de Negros y Blancos en Pasto, Colombia
Carroza del Carnaval de Negros y Blancos en Pasto, Colombia

Un carnaval bastante tradicional e importante es el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto. Es una de las celebraciones más antiguas del continente que conmemora un día libre en que los esclavos africanos daban rienda suelta a su creatividad y festividad.

Algunos historiadores señalan que en 1607 hubo una rebelión de esclavos en Remedios, Antioquia que causó pánico entre las autoridades. Este evento era recordado por la población negra de Popayán quien demandaba un día de descanso en el cual ellos pudieran ser verdaderamente libre. El rey de España concedió el día 5 de enero. Se dice que cuando se recibió la noticia, la población negra salió a las calles a bailar al ritmo de la música africana y empezaron a pintar de negro todas las paredes blancas de la ciudad.

La entusiástica celebración fue traída a Pasto por la familia Ayerbe cerca de 1854. Para el año de 1887, la celebración había atraído miembros de las altas esferas sociales y adquirido un alto grado de refinamiento, y la gente había empezado a usar máscaras. La Familia Castañeda caracterizada en las comparsas del 4 de enero es quizá una caricaturización de la familia Ayerbe.

Carnaval en el Centro de Colombia

El carnaval llegó a la capital de Colombia en tiempos modernos. La celebración del primer carnaval en Bogotá se remonta al año 1916 y comenzó como un carnaval de estudiantes en el cual se elegía una reina de la simpatía. La primera reina del carnaval fue Elvira Zea. Cuando Elvira ganó el concurso decidió usar su propio nombre como nombre real, así fue como ella se llamó Elvira I. La reina del carnaval era quien se encargaba de las ceremonias de inauguración de las celebraciones de carnaval. En los años que sucedieron el carnaval creció en número de comparsas y de reinas de belleza. Durante los 30s, el gobierno nacional y la alcaldía de Bogotá suspendieron el carnaval debido a desórdenes causados por el consumo de alcohol. Un intento de reabrir el carnaval en el año 1960 fracasó también debido a problemas de alcohol y violencia.

El carnaval fue finalmente resucitado por el Alcalde Mayor de Bogotá Luis Eduardo Garzón mediante una resolución de Gobierno el día 14 de abril del 2005. EL objetivo era promover una atmósfera de amistad y celebrar la vida, la expresión creativa. Además pretendía generar un sentimiento de apropiación y de pertenencia, así como también reesforzar los procesos de reconciliación y juego limpio, e incluir y reconocer los diferentes distritos y culturas de la ciudad capital de Colombia.

 

 

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