El presidente Gustavo Petro no solo reveló su retrato oficial. Lo acompañó de una frase que se volvió tendencia nacional y que condensa su visión del legado, la memoria histórica y el poder en Colombia: “Este cuadro quedará en el corredor de los presidentes de Colombia hasta que alguien lo quite“.
¿Por qué dijo “hasta que alguien lo quite”?
La frase no es casual. Petro sabe que su gobierno ha sido uno de los más polarizantes en la historia reciente de Colombia. Con esa declaración, el presidente saliente reconoce implícitamente que su retrato podría ser blanco de futuras controversias y que no todos estarán de acuerdo con que su imagen permanezca en la galería presidencial.
También es un guiño a sus seguidores: una forma de decir que su legado está blindado, que su lugar en la historia está asegurado y que solo una decisión política explícita podría removerlo.
La condición: que también estén Carlos Nieto y José María Melo
Petro condicionó la instalación de su retrato a que también se pongan los cuadros de dos figuras históricas que, según él, han sido excluidas de la narrativa oficial:
• Carlos Nieto: el primer y único presidente negro de Colombia (siglo XIX)
• General José María Melo: presidente de origen indígena, derrocado en 1854
Con esta condición, Petro plantea una discusión más profunda sobre quiénes ocupan el espacio simbólico del poder en Colombia y qué voces han sido silenciadas en la historia oficial.
El legado de un presidente de tenis
Más allá de la polémica por el costo y los símbolos, el retrato de Petro representa una ruptura radical con la tradición. En un país donde los retratos presidenciales han seguido un mismo formato durante décadas —traje formal, banda tricolor, fondo neutro—, el cuadro de Petro con tenis blancos, mariposas amarillas y un paisaje rural es, cuando menos, inolvidable.
¿Qué pasará el 7 de agosto?
El próximo 7 de agosto de 2026, Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia. Ese día, el retrato de Gustavo Petro será oficialmente instalado en la galería de expresidentes de la Casa de Nariño. El nuevo gobierno ha dicho que respetará la tradición institucional, pero no se ha pronunciado sobre la condición de incluir los retratos de Nieto y Melo. La polémica —como la frase del presidente— promete “quedar hasta que alguien la quite”.







